sábado, 22 de diciembre de 2007

Serpientes

[publicado originalmente en es.charla.religion]

1. Caos, serpientes y dragones.

En el Popol Vuh maya, Tepeu y Cocumatz envían un ave al inmenso mar para traer a la serpiente. Con su sangre, mezclada con el maíz, crean al hombre. En la mitología celta, la cruel diosa Morrigan se enamora de Cuchulaín, se transforma en serpiente de agua y éste la derrota y la castiga. Un mito similar podemos encontrar en la india con la serpiente Vrta o en Sumer con su diosa-serpiente Lamaštu, asociada con Apšu, las aguas primordiales. Si consideramos los dragones (esto es, serpientes grandes y aladas) los ejemplos se multiplican (por ejemplo, las leyendas artúricas, San Jorge). El factor común no es difícil de sacar: Agua no controlada equivale a caos, serpiente y dragón son la representación de este caos primigenio, de la amenaza con la vuelta al caos.

El caos tiene una naturaleza dual. Por una parte, es la materia de la que se crea la vida. Así lo dice Génesis, el Enuma Elish o el Popol Vuh. Por otra parte, supone una amenaza latente de destrucción, de vuelta a los orígenes. No es casual que muchas de las grandes renovaciones enviadas por los sucesivos dioses fueran gracias al agua (el diluvio de Génesis, de la mitología sumeria, de la mitología egipcia). Más aún, el hombre vive siempre en el centro del mundo, más allá sólo hay un espacio no santificado, caos, destrucción e inseguridad; se trata de una tierra poblada de agua y dragones que aún no ha sido "creada".

2. Serpientes y vida eterna.

En la epopeya de Gilgamesh, cuando el héroe encuentra al fin la flor que confiere la vida eterna se la arrebata una serpiente y se la come. Este relato, junto con muchos otros similares, esconde la creencia del hombre antiguo de que la serpiente podía vivir eternamente. Suele justificarse esta creencia debido a que la serpiente cambia la piel dejando atrás la serpiente "vieja" y regenerándose. Pero hay otra razón más sutil: La serpiente, como dije en el post anterior, se asocia con el caos. En el caos el tiempo está suspendido, por tanto la serpiente no está sujeta al paso del tiempo.

Pensemos en los mitos en los que aparece la fuente de la eterna juventud, tan comunes en las mitologías antiguas. En estas fuentes, una bestia inmortal custodia el acceso a la fuente. Estas bestias pueden ser ninfas, dragones y muy a menudo serpientes. La "lógica" es bien clara: en el centro del mundo, donde el tiempo queda suspendido, existe una fuente que otorga la vida eterna, la suspensión del tiempo. La fuente está custodiada por un ser al que el tiempo no afecta, y que bebe a su vez de esta fuente.

El relato de Génesis ofrece una visión particular de este mito. No sólo hay dos fuentes (dos árboles), sino que quien custodia esta fuente no evita que se acceda a la fuente, sino que induce al hombre. Pero ... ¿no resulta curioso que tiente al hombre a tomar del árbol equivocado? Bien mirado, la serpiente es efectiva también para evitar que el hombre acceda a la inmortalidad: le da a probar del árbol de la ciencia provocando su expulsión del paraíso. El árbol de la vida eterna queda intacto.

Otra de las representaciones de su cualidad eterna la encontramos en la alquimia. La serpiente se representa mordiéndose la cola , comiéndose y a la vez regenerándose contínuamente en un círculo sin fin (ver por ejemplo http://www.ladymorrygan.com/Imagenes/Ouroborus/ouroborus.JPG). Al dibujarla solían escribir "solve et coagula" (disgrega y reúne), un lema que lleva a pensar en el eterno ciclo de destrucción y creación tan conocido para los alquimistas. Para terminar, si nos fijamos en el símbolo actual de la medicina vemos el bastón de Asclepio rodeado por una serpiente. No es casual, la serpiente representa de nuevo la salud, la vida eterna, la regeneración sin fin que es el ideal de la medicina. El mito pervive, una vez más.

3. Serpientes, mujeres y conocimiento.

Para los hebreos, Eva no fue la primera mujer. El Talmud recoge la historia de Lilith, la primera mujer y compañera de Adán, creada de arcilla como él. Lilith era enormemente bella y sobre todo independiente, celosa de su libertad. Tanto, que ponía en duda la superioridad de Adán sobre ella. Tanto, que para no perder su libertad ni someterla a Adán dedidió abandonar el paraíso. Adán entonces recibe una nueva mujer más sumisa, Eva, por tanto creada a partir de la costilla de Adán. Las referencias en el Antiguo Testamento se limitan a Isaías 34:14. "(...) también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso". Justo después, en 34:15, añade "Allí anidará la víbora, pondrá, incubará y hará salir del huevo".

El escritor de Isaías seguramente se dejó traicionar por su subconsciente. Cuando Lilith abandona el paraíso, accede al lado oscuro, se convierte en un demonio representado como o con una serpiente. Algunas tradiciones dicen que su cuerpo termina por una cola de serpiente, otras que es capaz de transformarse en una serpiente marina y otras que mantiene relaciones sexuales con la serpiente.

Casi todos los atributos de Lilith son "negativos" para quienes los escribieron. Se trata de una mujer libérrima, enemiga del matrimonio, instigadora del deseo, transgresora. Es por eso que Lilith es demoníaca, porque no se somete ni al varón ni al mismo Yahvé. Pero no todo en Lilith es negativo. Se la asocia también con la sabiduría de lo ignoto, de lo escondido, con el conocimiento. Las semejanzas con la diosa Innana sumeria son tan grandes que la correspondencia es inmediata, si bien para los sumerios la diosa no es un carácter negativo sino creador/destructor, una diosa madre de la que todo parte y a todo vuelve.

Llegados aquí, supongo que ya sabréis donde quiero ir a parar. Tenemos a una demonesa que es o puede tomar la forma de una serpiente. Esta serpiente da gran valor al conocimiento y tiene razones para oponerse a Yahvé. Si nos acordamos del árbol del conocimiento, el árbol del bien y el mal, y recordamos a la serpiente que con voz dulce le dice a Eva que tome del fruto, que acceda al conocimiento, que sea tan libre como ella, tendremos una clave más de las que se esconden en Génesis.

4. Serpientes y leche materna.

Juguemos a las equivalencias. Tal como he explicado en los mensajes anteriores, la serpiente acumula un buen número de atributos en la mente del hombre antiguo. Veamos unas cuantas, que pueden aplicarse indistintamente a la serpiente o al dragón:

1) Se asocia al caos primordial y a la noche.
2) Puede vivir eternamente.
3) Custodia la fuente de la vida eterna.
4) Representa y se asocia con lo femenino (Lilith, Eva, Lamaštu)
5) Es una bestia sabia, que acumula conocimiento.

Añadamos a la olla el próximo ingrediente, el punto 6. Sabemos que hay infinidad de mitos, algunos muy antiguos, que asocian a la serpiente con la leche materna. En Chile se cree que las serpientes se ven atraídas por la dulzura de la leche, en Sumer la serpiente Lamaštu les pedía a las madres que les trajeran a sus niños para que les amamantara, en Galicia aun hoy en día las madres ponen ceniza en las ventanas para evitar que las serpientes se acerquen a la boca del recién nacido. Por supuesto, ninguno de esos mitos tiene ninguna base científica ni biológica, pero aun así están muy arraigados en la cultura popular.

La correspondencia fácil sería decir que la leche materna equivale a la fuente de la juventud, pero no hay ningún mito que lo avale. Sería como decir, de los enunciados del principio, que 2, 3 y 4 llevan a 6. Sin embargo, a pesar de disponer de infinidad de mitos acerca de la leche materna, ninguno la asocia con la eterna juventud. Sólo existen algunos tratados que recomiendan a los ancianos tomarla para aumentar su longevidad, pero se trata más de tratados médicos que de mitología (por ejemplo, el tratado de 1458 de Muffet). ¿Dónde está entonces la relación?

No hay una respuesta fácil, o yo al menos no la tengo. La única manera que encuentro de responder esto es pensar en las ideas de una madre antigua, en la dedicación necesaria y la vulnerabilidad del bebé. El temor a ser una mala madre, a que el niño no crezca, a que la leche no sea suficiente se materializan en el símbolo de la amenaza para el niño y toma la forma de una serpiente. La idea viene reforzada por lo que tiene de simbólico el animal, la mala madre que representa, la Lamaštu, que es la materialización de los temores de la madre. Lo que no puede negarse es que su imagen y su simbología está muy arraigada en nuestro inconsciente.

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