miércoles, 4 de octubre de 2006

Génesis VI-IX

[publicado originalmente en es.charla.religion]

No tienen demasiado interés las descripciones de la descendencia de Caín y Set, salvo tal vez la edad que se les atribuye. Siguiendo la tradición mesopotámica y egipcia, los primeros hombres alcanzaron edades fabulosas. Este fenómeno puede entenderse por las teorías de la degeneración del tiempo; las culturas míticas siempre creen encontrarse en un momento en que las antiguas virtudes se han perdido (longevidad, virtud, fuerza...).

Resulta curiosa la mención que se hace a "los héroes de tiempos pasados" que se hace en 6:4. Parece ser que estos héroes eran los hijos de la unión de "los hijos de Dios" y las "hijas de los hombres". Recuerdan y mucho a las mitologías griega e india, con sus mitos de héroes que vivieron antes del comienzo de los tiempos actuales. El libro de Enoch contiene mucha más información acerca de estos Nephilim, donde se deja claro el estatus de semidioses de estos gigantes.

Resumiendo, y si eliminamos lo superfluo, el relato de Génesis en estos capítulos es casi idéntico a los mitos griegos con marcadas influencias mesopotámicas:
  • un tiempo mítico en que vivieron los héroes y los gigantes (en grecia: los hombres de oro, los titanes, los semidioses)
  • longevidad exagerada (la lista de los reyes sumerios antes del diluvio ... y me refiero al diluvio sumerio, no el bíblico)
  • la decisión de los dioses de acabar con ese tiempo, renovarlo para comenzar uno nuevo con una destrucción masiva. En el nuevo tiempo, los hombres serán menos longevos, menos poderosos.
El diluvio siempre ha ejercido una fuerte fascinación. Se han invertido muchas horas en la búsqueda de rastros, se han dicho muchas tonterías acerca de supuestos restos en Turquía, se han hecho cálculos acerca de la cantidad de agua necesaria, de la edad de los animales, del tamaño del arca y se han dado explicaciones de lo más pintorescas.

Lo cierto es que la única "evidencia" de una gran inundación fue encontrada en Nínive y Ur, que Woolley dedujo a partir de un sedimento de arcilla. Sin embargo, excavaciones en los mismos niveles en lugares situados a pocos kilómetros no ofrecen ningún rastro acerca de grandes aluviones. Es más, los estratos de Nínive y Ur no coinciden en su datación, con lo que se trata de inundaciones distintas. Parece claro, por tanto, que en la zona de Ur y Nínive se produjeron inundaciones locales y separadas en el tiempo. Eso es lo que sabemos.

Sabemos además que los textos sumerios hablan de Zisudra (el Noé sumerio) y el diluvio enviado por Enlil debido al ruido insoportable que hace la humanidad. Se sabe que el relato se remonta al tercer milenio a.C. Por eso, muchos han querido ver en el "diluvio" (esto es, una gran inundación local) la explicación del mito. En cualquier caso, lo que es claro es que el diluvio de Génesis es una copia casi exacta del relato sumerio, ya que coinciden tanto en formas como en fondo.

Sin embargo, si el diluvio no fue universal si que lo son los relatos que se encuentran en todo el mundo, salvo (por supuesto) zonas en que la lluvia es escasa. Podría pensarse en que se trata de un mito indoeuropeo (ya que incluo Zeus provoca un diluvio), pero eso no explicaría los mitos de diluvios encontrados en América.

Dice Elíade: "Como se viene diciendo desde que Andree, Usener y Frazer hicieron sus compilaciones, el mito del diluvio aparece casi universalmente difundido (...) parece ser producto de la difusión, primero a partir de Mesopotamia y luego de la India (...) sería imprudente explicar un mito tan difundido a partir de fenómenos de los que no quedan rastros geológicos. La mayor parte de los mitos del diluvio parecen integrarse en el ritmo cósmico: el mundo envejecido, poblado por una humanidad en decadencia, es sumergido en las aguas para, poco tiempo después, resurgir como mundo nuevo (...)"

Por tanto, Génesis no es en absoluto original con su versión particular del mito del diluvio, sino que se trata más bien de una heredera que transcribe y adapta tradiciones de culturas mucho más antiguas que la suya.

jueves, 28 de septiembre de 2006

Génesis II, III

[publicado originalmente en es.charla.religion]

El jardín del Edén no es sino una influencia mesopotámica, donde un paraíso similar se presenta como el jardín del principio de los tiempos, allí donde el hombre era feliz y puro.

Como todos los paraísos del resto de religiones, el Edén se encuentra en el centro del mundo, y contiene imágenes que son una copia casi exacta de tradiciones muy anteriores. Basta recordar los múltiples mitos con la diosa desnuda, el árbol milagroso y la serpiente guardián.

La única novedad del Génesis es la prohibición de tomar el fruto del árbol del bien y del mal; ya que mientras en otras religiones hay un héroe que consigue la inmortalidad robando el fruto del árbol, en el Génesis es justo al contrario. El autor, claramente, entendía el conocimiento como la perdición del hombre.

Por lo demás, la serpiente que provoca la perdición del hombre es otra inmortalización frustrada a imagen y semejanza de Gilgamesh, mito en el que también es una serpiente la que impide al hombre ser inmortal. La imagen es idéntica a otros mitos: si Adán no hubiera tomado el fruto del árbol de bien y del mal, habría podido comer del árbol de la vida ("Si el hombre es ya como uno de nosotros (...) sólo le falta echar mano al árbol de la vida, comer y vivir para siempre" (3:22).

Estos dos capítulos del Génesis tampoco están exentos de contradicciones, aunque creo que presentan también problemas de otra índole.

En 2:9 vemos como Yahvé planta dos árboles: el de la vida y el de la ciencia del bien y el mal. Visto desde una óptica mítica (o pagana, si se quiere) tiene todo el sentido, se trata de dos imágenes recurrentes en toda la historia de las religiones. El árbol existe para que el héroe consiga la vida eterna o el conocimiento. El problema surge cuando se lee desde una óptica cristiana.

Yahvé crea dos árboles, de los cuales estaba prohibido comer, uno de ellos es el árbol de bien y el mal. Esto nos lleva a que o bien Yahvé no sabía qué iba a suceder o simplemente lo quería así. De otro modo, Yahvé perdería todos los atributos que el cristiano le da. Por otra parte, Yahvé crea el mal, puesto que crea el árbol que lo genera. Un cristiano sólo puede contestar que Yahvé sabía lo que iba a suceder al plantar un árbol generador de mal, por tanto así lo quería.

Si se relee el Génesis pensando en la imagen que un "pagano" puede tener de un dios, casi todo empieza a cobrar sentido. Un dios antropomorfo que pasea por el jardín y que no lo ve todo puede hacer la pregunta a Adán: "¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?". Un dios que no pudiera prever lo que sucedería podría plantar los dos árboles confiando en sus criaturas.

martes, 26 de septiembre de 2006

Génesis I

[publicado originalmente en es.charla.religion]

1) Los dos relatos de la creación.

Existen dos relatos de la creación en la tradición hebrea. El primero, más conocido, tiene como protagonista a Elohim; el segundo a Yahvé. El primero es el que se ha terminado imponiendo, aunque del segundo se conservan historias como la de la creación de Eva a partir de la costilla de Adán.

El mundo, según el primer relato, es creado por Elohim a partir de un caos informe. Este caos informe recuerda mucho al mito mesopotámico de la creación, que se encuentra personificado por Tiamat. Este y otros aspectos dejan claro que el autor de estos pasajes conocía bien la tradición mesopotámica. De hecho, el Génesis usa el vocablo "tehom" para designar el abismo y la oscuridad primordiales, palabra emparentada etimológicamente con "Tiamat". A diferencia del Enuma Elish, en el Génesis no hay un combate mítico, sino que todo se hace por el poder de la palabra de Elohim.

Elohim entonces va creando los diferentes aspectos del mundo, hasta que el tercer día crea al hombre "a su imagen y semejanza". En este relato, el hombre es parte de la esencia divina, es una "imago dei".

En la versión yahvista, Yahvé no crea ni cielo ni tierra. Se limita a hacer brotar un manantial del desierto, convirtiendo la tierra en un vergel, y luego modela al hombre con barro insuflándole la vida por la nariz. Todos los animales son modelados del mismo modo, no así las plantas. Luego Yahvé se los fue presentando a Adán para que les fuera dando nombre. De igual modo que el primer relato, este hace al hombre partícipe de la esencia divina.

La creación del hombre a partir del barro es un tema ya conocido en la tradición mesopotámica, pero también en Egipto, en Grecia y en muchos otros lugares.

2) Los múltiples dioses en Génesis

El primer versículo del Génesis, versión elohísta, reza: "En el principio, creó Dios el cielo y la tierra".

Parece claro, pero puede no serlo tanto. El vocablo Elohim en realidad es el plural del término "dios". Los cristianos insisten en que "cuando se refiere al Dios verdadero se refiere sólo a un Ser Supremo", pero esto no es sino una trampa que intenta obviar el hecho innegable que Elohim es un plural.

Así, el primer versículo puede no ser tan claro. Una traducción más correcta gramaticalmente hablando de "Bereshit bara Elohím" sería "En el principio, los dioses crearon...".

En realidad, una traducción así encajaría mucho mejor si analizamos el periodo histórico en que fue escrito el Génesis, un tiempo en que el monoteísmo era aún una idea muy lejana para la gran mayoría de los hebreos; y hace aún más cercanos los diferentes textos cosmogónicos de su entorno cultural. Visto así, cuando Yahvé dice "no tendréis otros dioses que yo", seguramente no se refiere a falsos dioses o ídolos, sino que hay que tomarlo de modo literal: Es un dios más entre muchos otros que reclama la exclusividad del culto.

3) Algunas inconsistencias.

Los defensores del Génesis como un relato literal de la creación tienden a olvidar las múltiples inconsistencias que contiene el relato. Suelen usarse palabras como "misterio", "poder de Dios" o "fe" para intentar salvar las contradicciones que contiene, cuando luego exigen exactitud y pruebas palpables a quien defienda otras opciones.

Puedo poner unos ejemplos, pero hay más:
  1. En 1:2 se dice que el espíritu de Elohim (como se ha visto, "los dioses") se mueve sobre la superficie de las aguas, antes del acto de creación. Si antes había vacío, obviamente no podía haber aguas.
  2. En 1:3 se crea la luz. Una luz que no tiene fuente conocida, ya que el sol es creado en 1:14. Puede esgrimirse el argumento de que se trata de una metáfora de la luz, pero en ese caso no veo porqué no puede pensarse en que la creación del sol es también una metáfora.
  3. Las plantas son creadas antes (según interpretaciones, un día o miles de años antes) que el sol. O el creador no conocía la fotosíntesis o tuvo un error de planificación. Obviamente, el autor del texto no era un experto en biología.
  4. Luz y tinieblas se separan por dos veces (1:3 y 1:18). Un Dios indeciso o un autor con falta de memoria.
Esto son sólo unos ejemplos, y sólo he analizado los 24 primeros versículos. Naturalmente, a un autor con la cultura de la época no le pido exactitud científica, pero aparentemente otros afirman que este relato es una narración literal. Es ahí donde reside mi crítica.