martes, 26 de septiembre de 2006

Génesis I

[publicado originalmente en es.charla.religion]

1) Los dos relatos de la creación.

Existen dos relatos de la creación en la tradición hebrea. El primero, más conocido, tiene como protagonista a Elohim; el segundo a Yahvé. El primero es el que se ha terminado imponiendo, aunque del segundo se conservan historias como la de la creación de Eva a partir de la costilla de Adán.

El mundo, según el primer relato, es creado por Elohim a partir de un caos informe. Este caos informe recuerda mucho al mito mesopotámico de la creación, que se encuentra personificado por Tiamat. Este y otros aspectos dejan claro que el autor de estos pasajes conocía bien la tradición mesopotámica. De hecho, el Génesis usa el vocablo "tehom" para designar el abismo y la oscuridad primordiales, palabra emparentada etimológicamente con "Tiamat". A diferencia del Enuma Elish, en el Génesis no hay un combate mítico, sino que todo se hace por el poder de la palabra de Elohim.

Elohim entonces va creando los diferentes aspectos del mundo, hasta que el tercer día crea al hombre "a su imagen y semejanza". En este relato, el hombre es parte de la esencia divina, es una "imago dei".

En la versión yahvista, Yahvé no crea ni cielo ni tierra. Se limita a hacer brotar un manantial del desierto, convirtiendo la tierra en un vergel, y luego modela al hombre con barro insuflándole la vida por la nariz. Todos los animales son modelados del mismo modo, no así las plantas. Luego Yahvé se los fue presentando a Adán para que les fuera dando nombre. De igual modo que el primer relato, este hace al hombre partícipe de la esencia divina.

La creación del hombre a partir del barro es un tema ya conocido en la tradición mesopotámica, pero también en Egipto, en Grecia y en muchos otros lugares.

2) Los múltiples dioses en Génesis

El primer versículo del Génesis, versión elohísta, reza: "En el principio, creó Dios el cielo y la tierra".

Parece claro, pero puede no serlo tanto. El vocablo Elohim en realidad es el plural del término "dios". Los cristianos insisten en que "cuando se refiere al Dios verdadero se refiere sólo a un Ser Supremo", pero esto no es sino una trampa que intenta obviar el hecho innegable que Elohim es un plural.

Así, el primer versículo puede no ser tan claro. Una traducción más correcta gramaticalmente hablando de "Bereshit bara Elohím" sería "En el principio, los dioses crearon...".

En realidad, una traducción así encajaría mucho mejor si analizamos el periodo histórico en que fue escrito el Génesis, un tiempo en que el monoteísmo era aún una idea muy lejana para la gran mayoría de los hebreos; y hace aún más cercanos los diferentes textos cosmogónicos de su entorno cultural. Visto así, cuando Yahvé dice "no tendréis otros dioses que yo", seguramente no se refiere a falsos dioses o ídolos, sino que hay que tomarlo de modo literal: Es un dios más entre muchos otros que reclama la exclusividad del culto.

3) Algunas inconsistencias.

Los defensores del Génesis como un relato literal de la creación tienden a olvidar las múltiples inconsistencias que contiene el relato. Suelen usarse palabras como "misterio", "poder de Dios" o "fe" para intentar salvar las contradicciones que contiene, cuando luego exigen exactitud y pruebas palpables a quien defienda otras opciones.

Puedo poner unos ejemplos, pero hay más:
  1. En 1:2 se dice que el espíritu de Elohim (como se ha visto, "los dioses") se mueve sobre la superficie de las aguas, antes del acto de creación. Si antes había vacío, obviamente no podía haber aguas.
  2. En 1:3 se crea la luz. Una luz que no tiene fuente conocida, ya que el sol es creado en 1:14. Puede esgrimirse el argumento de que se trata de una metáfora de la luz, pero en ese caso no veo porqué no puede pensarse en que la creación del sol es también una metáfora.
  3. Las plantas son creadas antes (según interpretaciones, un día o miles de años antes) que el sol. O el creador no conocía la fotosíntesis o tuvo un error de planificación. Obviamente, el autor del texto no era un experto en biología.
  4. Luz y tinieblas se separan por dos veces (1:3 y 1:18). Un Dios indeciso o un autor con falta de memoria.
Esto son sólo unos ejemplos, y sólo he analizado los 24 primeros versículos. Naturalmente, a un autor con la cultura de la época no le pido exactitud científica, pero aparentemente otros afirman que este relato es una narración literal. Es ahí donde reside mi crítica.

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