miércoles, 13 de julio de 2011

El origen de la profecía maya de 2012

Si alguien debe tener el título de paternidad de la supuesta profecía maya es sin duda José Argüelles. Fallecido recientemente (el 23 de marzo de este año 2011), Argüelles fue un personaje muy particular. Historiador del arte y artista, creía en el poder del arte para liberar la consciencia global, pero sobre todo Argüelles supo aprovechar las ideas del New Age para crear un conjunto de creencias místicas con tintes galácticos. En 1987, Argüelles publicaba el libro El factor Maya1, donde aseguraba que toda nuestra civilización estaba condenada salvo que el planeta se las arreglara para subir de frecuencia el planeta. Argüelles dedicó un incomprensible conjunto de cálculos y gráficos para llegar a la conclusión de que en agosto de 1987 tendría lugar una gran Convergencia Armónica que sería el preludio de lo que iba a suceder en 2012. Según Argüelles, este punto final habría sido predicho por los mayas, los cuales en realidad descendían de seres extraterrestres que viajaban de galaxia en galaxia sembrando las bases de la civilización allá donde iban. Así, en la Convergencia Armónica, los extraterrestres tenían que recibir de algún modo la señal y volver a la Tierra.

Aunque parezca mentira, Argüelles consiguió que miles de seguidores subieran el 16 de agosto de 1987 a lo alto de las montañas Fuji en Japón, Shasta en Washington, Machu Picchu en Perú y en la pirámide de Khufu en Egipto (que correspondían con los puntos de acupuntura del planeta). Tras unos momentos de meditación y de alzar sus manos al unísono, Argüelles aseguró que el objetivo se había cumplido, y que a partir de entonces todo miedo se transformaría en amor, toda separación en unidad; el malvado dios azteca Tezcatlipoca se transformaría en Quetzalcoatl, dios de la paz y el amor, y que en definitiva una nueva era de paz y amor se abría ante nosotros. Muchos de los seguidores de Argüelles aseguraron haber sentido como sus cuerpos se transformaban al pasar una energía a través de ellos2. Argüelles también se tuvo que sentir transformado, porque desde ese momento decidió que se le conociera como Valam Votan ("el que cierra el círculo"), y comercializó un calendario astrológico basado en viajes temporales siempre ligados con el año 2012.

Aunque Argüelles siguió difundiendo su particular evangelio, su profecía siguió estando rodeada de una mística difícil de comprender y demasiado confusa como para que nadie entendiera mucho más que algo tenía que suceder en 2012. Más concretos fueron los que le tomaron el relevo, que a partir de entonces ya fueron legión. Uno de los más destacados y que dieron una "base teórica" más sólida a la profecía fue John Major Jenkins, un informático obsesionado con el calendario maya. Jenkins buscó el origen del calendario (su punto cero) y llegó a la conclusión de que los mayas habían construido su calendario basándose en el movimiento de precesión terrestre3. Su idea era que los mayas sabían que en el solsticio de invierno de 2012 (13.0.0.0.0 según la cuenta larga) tendría lugar una convergencia astronómica con el centro de la Vía Láctea. Por supuesto, Jenkins basó sus teorías en abundantes cálculos y su particular interpretación de varias estelas mayas en las que quiso ver una simbología desconocida para los historiadores. Para Jenkins, esta alineación tiene enormes implicaciones, puesto que el tiempo se abrirá4 y nos revelará nada menos que el funcionamiento del cosmos y el significado de la vida. Todo esto será posible debido a que, al cruzar esta frontera temporal, se producirá una inversión magnética que tendrá la capacidad de llevarnos a un nuevo estado de consciencia. Como puede verse, no es muy diferente de la teoría de Argüelles.

Si bien Jenkins detalla el día concreto y proporciona algo remotamente similar a una explicación científica, tampoco revela el mecanismo por el que ese cambio global sucederá. A partir de estos dos profetas, se puede encontrar una cantidad sorprendentemente grande de autores que profetizan básicamente el mismo evento, un salto en la consciencia global o un despertar, basándose en variaciones de los mismos tópicos. Carl-Johann Calleman5 usó las teorías de Darwin para mostrar que el ADN humano cambiará, lo que los extraterrestres conocían y nos dejaron escrito en las pirámides mayas y egipcias. Daniel Pinchbeck, en su The Return of Quetzalcoatl6 apoya incondicionalmente a Jenkins pero añade que este salto de consciencia puede acelerarse gracias a substancias psicotrópicas tales como hongos alucinógenos o el LSD, una sustancia ya usada y defendida por Argüelles. Pinchbeck recupera el papel del chamán y lo convierte en un viajero intergaláctico que se ayuda con drogas7.

Pasar de este salto de consciencia a un apocalipsis parecía algo lógico, teniendo en cuenta la cantidad de autores que se apresuraron a sacar tajada del tema. Uno de los más influyentes ha sido seguramente Lawrence Joseph, con su libro Apocalypse 20128. Joseph defiende la existencia de un agujero negro situado en el centro de la galaxia que el 21 de diciembre de 2012 a las 11:11 UTC9 alterará los campos magnéticos, las radiaciones solares y provocará la erupción de varios supervolcanes. Para justificarlo, Joseph usa la Biblia, el Popol Vuh maya y la mitología china, mezclándolo con alineamientos astronómicos. Sin embargo, recientemente Joseph ha moderado muchas de sus predicciones y ha comenzado a hablar de que probablemente el 2012 será un año de transformaciones10. Una vez aparecidas estas teorías apocalípticas, éstas cobraron una rápida popularidad frente a las que defendían un cambio de consciencia mucho menos concreto. Aparecieron videntes, chamanes y adivinos de toda índole que aportaron su granito de arena a la profecía. De pronto, el supuesto motivo de este cataclismo era la existencia de un planeta antes desconocido en el sistema solar, llamado Nibiru, que chocaría con el nuestro en 2003 o 2012. La existencia de este planeta quedaba "demostrada" por una serie de alteraciones gravitacionales detectadas por la NASA en el cinturón de Kuiper. El hecho es que el origen de esta profecía no puede ser más prosaico, puesto que proviene de un libro de ciencia ficción escrito en 1976 por Zeccharia Sitchin11 en el que Sitchin imagina un mundo donde los sumerios habrían descubierto un planeta desconocido que iba a provocar nuestro final.

El último capítulo de esta serie de despropósitos lo escribió Hollywood, que aprovechándose de este estado de cosas comenzó en 2008 una campaña de márqueting viral para promocionar su película 201212. La promoción incluía una falsa web con apariencia científica que no sólo aportaba extensa documentación acerca del inminente desastre13, sino que hablaba de la creación de iniciativas para salvar la humanidad. La web no sería más que una anécdota si no fuera porque muchos de sus contenidos gráficos se han utilizado en otras webs que defienden la veracidad de este apocalipsis, como si fueran materiales gráficos reales.

Como puede observarse, en ninguno de los episodios de esta narración he mencionado a arqueólogos, historiadores, astrónomos o especialistas en la cultura maya. De hecho, cuando éstos han tratado del tema ha sido para insistir en que la afirmación de que los mayas habían predicho algún evento en esa fecha es completamente infundada, que los conocimientos astronómicos mayas no deben sobrevalorarse, o que las interpretaciones del material arqueológico dejado por esa cultura es más que discutible. A esto, los defensores de estas teorías responden con los tópicos sobre la cerrazón de la mente científica, los intereses de la ciencia oficial o incluso alguna conspiración destinada a evitar el pánico general14. Uno de los mejores artículos que mejor desmontan todos los mitos asociados a este supuesto fin del mundo fue publicado por la Astronomical Society of the Pacific, y es de lectura obligada en caso de que aún quede alguna duda sobre la falsedad de las afirmaciones de estos profetas15.

1José Arguelles. El factor maya. Ed. Círculo Cuadrado, México D.F., 2000. 5ª edición.

2Anthony Aveni. The End of Time. The Maya mistery of 2012. University Press of Colorado, 2009 [eBook Kindle], datos en .

3Íbid.

4Íbid.

5Carl-Johan Calleman. Solving the Greatest Mystery of Our Time: The Mayan Calendar. Ed. Garev Publishing International, 2000. Calleman propone en realidad una fecha alternativa para el fin que tendría lugar el 28/10/2011.

6Daniel Pinchbeck. 2012: The Return of Quetzalcoatl. Ed. Tarcher, 2006.

7Anthony Aveni. The End of Time. The Maya mistery of 2012. University Press of Colorado, 2009 [eBook Kindle], datos en .

8Lawrence Joseph. Apocalypse 2012. Ed. Morgan Road Books, 2007.

9UTC se refiere a la Hora Universal Coordinada, la referencia a partir de la cual se calcula el resto de horarios y que coincide casi exactamente con la hora del Meridiano de Greenwich.

10Apocalypse in 2012?. CNN.com, < http://edition.cnn.com/2009/TECH/science/01/27/2012.maya.calendar.theories/index.html>, consulta el 30/04/2011.

11Zeccharia Sitchin. The 12th planet. Ed. Harper, New York, 1976.

12Ver , consulta el 30/04/2011.

13Ver , consulta el 30/04/2011. Aunque en su versión actual la web aclara su fin propagandístico, sus primeras versiones no hacían ninguna mención a la película. Ver por ejemplo la primera versión de la web en

14Anthony Aveni. The End of Time. The Maya mistery of 2012. University Press of Colorado, 2009 [eBook Kindle], datos en .

15David Morrison. Doomsday 2012, the Planet Nibiru, and Cosmophobia [PDF, 904K]. 21/09/2009. , consulta el 30/04/2011.